Recordando a Germán Castro Caycedo

Germán Castro Caycedo y Jaime Bateman (1980)


Las mejores noches que he compartido con mi papá han sido sentados frente al televisor viendo las grabaciones subidas de crónicas televisivas que se transmitieron a finales del siglo pasado. 

El 15 de julio del 2021, hace 3 años, uno de los mejores cronistas de Colombia dejó este mundo y la mejor forma de recordarlo es repasando -cada que tenemos oportunidad- su excelente trabajo periodístico… El trabajo periodístico que nos gusta: revisar una historia desde las dos caras. 

Germán Castro Caycedo se encargó de hacer una radiografía honesta y sincera de la realidad colombiana: fue la primera persona que se sentó con el M-19 y escuchó las razones de lucha expuestas por Bateman y Fayad. Para entender el conflicto interno se reunió con ideólogos de las FARC como Jacobo Arenas y Raúl Reyes, y con algunos grupos paramilitares como las Autodefensas de Yacopí.

Era admirador de los Cronistas de las Indias Occidentales y llevó el género a la televisión. En su programa Enviado Especial, llegó a los rincones más recónditos y olvidados de Colombia: nos enseñó cómo era la vida en los Hatos del Casanare y su confianza en los ensalmes, la historia guardada en el Páramo de Pisba y la forma de contarla de Antonio María Benítez, la explotación a los indígenas en la Fiebre del Caucho y la colonización en las selvas habitadas por Makunos y Barasanos, el trabajo de los mineros de socavones, la vida de los productores de la Sierra de Perijá durante la Bonanza Marimbera, la resistencia en el pantano del Darién, el sometimiento en el Magdalena Medio, la migración campesina a la ciudad, la labor del Padre Javier de Nicoló en la rehabilitación de niños en condición de calle; incluso habló en varias ocasiones con Pablo Escobar y El mexicano. 

Su labor era tan admirable que Gabo lo escogió a él para que lo entrevistara. 

Aunque no creía en la objetividad, su trabajo se cimentaba en «el equilibrio y la precisión». Siempre llamaba a la reflexión y denunció varios hechos preocupantes para el país: la mala negociación que hizo el Estado para la explotación carbonífera de El Cerrejón por parte de la multinacional norteamericana Exxon; realizó la primera investigación (El Hueco) sobre la peligrosa inmigración de los colombianos a EEUU; demostró que, tras la guerra de Vietnam, los activistas gringos «anticomunistas» le enseñaron a los colombianos a cultivar droga y nos insuflaron la idea de tener una guerra frontal contra la subversión por el miedo que tenía el gobierno Yanqui; evidenció el daño de los pesticidas y herbicidas como el Paraquat y el Glifosato usado en la Sierra Nevada (para Monsanto en EEUU es malo, pero Monsanto en Colombia es bueno). 

Su lucha por los derechos humanos y ambientales logró ejercer presión sobre varios políticos y funcionarios públicos y tuvo casos exitosos como el de la planta de Alcalis, por ejemplo. Estuvo con las personas humildes, con la Colombia Amarga; reivindicó la historia de los pobladores indígenas durante la invasión española en su libro El Hurakán y otros textos de libros que publicaría más tarde: historias de los vencidos; dedicó más de 3 libros a investigaciones completas sobre la selva e hizo narraciones estupendas sobre el narcotráfico y el conflicto armado interno de Colombia. 

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