Breves - e improvistas- dedicatorias
Pose despreocupada (y reflexiva, por los márgenes) en Chipre después de mojarme hasta el tuétano en un día de diciembre de 2023 Para mis amigos: Iniciando por lo obvio: la amistad es un raro milagro que no exige sangre ni apellido (solo un acuerdo tácito de complicidad) y es el lazo silencioso que nos rescata del abismo. Los amigos son testigos de nuestras derrotas, los únicos que no huyen cuando las heridas del alma comienzan a filtrarse y no permiten que agonicemos solos porque se dedican a construir puentes con nuestros escombros. Aparecen con una celestial precisión en el júbilo y la fatiga sin necesidad de ser convocados con el propósito de tender su mano sin condición y comprender sin hacer preguntas. Todos los amigos son espejos de nosotros y nos devuelven nuestra imagen más noble. Y lo más importante: no admiten jerarquías, categorías ni rangos porque la amistad es entre iguales. Nunca se lo leí a Camus, pero internet dice que es de él: «No camines delante de mí, pue...